25 jun 2012

Tafí del Valle - Amaicha

El camino a Tafí del Valle está buenísimo. Va dando vueltas a los cerros por dos horas, más o menos, y las vistas son espectaculares. Cuando llegamos, caminamos un par de cuadras con todos los bolsos y después me quedé en una esquina a cuidarlos mientras Lupa hacía algunas averiguaciones. Una viejecilla nos mostró un cuarto privado con baño a $40.- pero nos decidimos por otro que salía $50.- con desayuno, cena y Wi-fi, cosas que esa viejecilla horrenda jamás podría ofrecernos. 
El hostal se llama Nómade, lo atiende un pibe de Villa Gesell, poseedor de una calma admirable. A la noche cocinaba. La primera se mandó unos fideos caseros muy buenos.
Tuvimos que caminar unas cuantas cuadras porque el lugar estaba un tanto alejado del centro. Cuando llegamos nos atendió una chica que creimos fumada ya que, lo primero que nos dijo fue: llegaron justo para la canción de Sin Kodificar. Después estuvimos charlando un rato sobre los viajes y hacer las cosas que a uno le gustan. Buena onda, estuvo tocando en el tunel de la estación de Ramos Mejía con unos pibes que conoció ahí. Tocaya de Lupa la chica.


El primer día dimos unas vueltas por el pueblo y paramos a tomar unos mates en un paredón de una chacra. Imágenes... YA.



A la noche hice fuerza para quedarnos a tomar algo y mirar para arriba, pero el sueño y el frío no ayudaron mucho. Un trago de vino y dormir los dos. 
Al otro día intentamos hacer una caminata hasta la ciénaga, pero nos perdimos en la mitad, nos chocamos contra un alambrado y nos volvimos.


Estuvimos un par de noches ahí y nos fuimos para Amaicha en micro. Es un lugar mas chico que Tafí. Tony nos había recomendado el hostal Pacha Kuti. Cuando llegamos nos atendió un pibe de rastas y nos dijo que podíamos tirar colchones en la recepción por $30.-, lo que nos pareció genial porque teníamos poca plata. Después de eso, nos dijo que era un huésped, que los dueños habían salido. Cuando los tipos volvieron ya no tenían opción, porque conocíamos las ventajas para hippies. Al toque cayeron unas mexicanas que descubrieron el secreto y, al final, nos metieron a todos en una pieza por el precio de los colchones con la obligación de guardar silencio sobre lo sucedido para engrampar a los próximos viajeros con el precio habitual.


El pibe de rastas se llamaba Fabián y estaba viajando con dos chicos que había conocido en el tren, Lucho y Gimena. Nos invitaron a comer con ellos una especie de salpicón de ave. Muy buena onda.
Más tarde se fueron a caminar y con Lupa encaramos para el río a tomar unos mates. Lindo lugar, un cañadón enorme para un hilo de agua finito. Nos quedamos un buen rato y, a la vuelta salió un partidito de truco con los chicos.


Lucho tenía un djembé y unos accesorios de percusión, Fabián una armónica, así que saqué la viola, el cajón y estuvimos zapando un buen rato, con un entretiempo de polenta hecha por Gimena.


Un tema importante fue el dinero. 
Sacamos plata en Tucumán para vivir en Tafí y Amaicha porque pensamos que no había cajeros y, al amanecer luego de la zapada, teníamos alrededor de $10.-. El dueño del hostal nos dijo que había un cajero en la entrada al pueblo y para ahí nos fuimos. Nos encontramos con que no tenía plata, por lo menos, hasta dos días después, según un tipo que laburaba por ahí.
Antes de irnos de Amaicha queríamos hacer las ruinas de Quilmes, que están ahí cerquita, pero decidimos sacrificar ese paseo (o intentar hacerlo desde Cafayate) y hacer dedo para irnos.


Esa mañana desayunamos y nos fuimos a la ruta. Al llegar, pensando que íbamos a estar ahí sentados un buen rato, saqué la guitarra. A los 5 minutos paró un auto, con una parejita, y nos levantaron. Tuvieron que hacer lugar en el baul y adentro para que podamos meter nuestras cosas y nosotros mismos.
La verdad es que fue un dedo genial. No solo nos llevaron hasta la plaza principal de Cafayate sino que, también, nos invitaron a hacer el paseo de las ruinas de Quilmes.



Maxi labura en la Peugeot, como sub-algo y viaja a China, seguido, a comprar partes, así que nos estuvo contando su impresión sobre ese país y su experiencia. 
Entramos al dedo por la puerta grande.



No hay comentarios:

Publicar un comentario